PROTECTOR CONTRA LOS MALES DE LA GARGANTA Y LA MEDIDA DE SAN BLAS

Cuentan que el obispo y médico armenio se refugió en una cueva donde curaba a animales heridos. La tradición de invocarlo contra las enfermedades de la garganta y los atragantamientos, proviene de la leyenda por la cual se relata que curó a un niño que se ahogaba con una espina de pescado.

El santo colocó sus manos sobre la cabeza del pequeño, rezó, y la espina desapareció. El niño recobró la salud y el pueblo aclamó al santo.

Entre las tradiciones populares en torno al Patrono del Paraguay, es de singular importancia la costumbre de atar por el cuello de los devotos un hilo rojo conocido como “La Medida de San Blas»

Esta costumbre ha llegado desde España durante la colonia.

Según la leyenda, durante la persecución del emperador Licinio, en el siglo IV, Blas fue capturado. Y al no negar su fe en Jesucristo fue atado de pies y manos y arrojado al río, pero milagrosamente pudo escapar y salir a flote

Ante esto, sus captores lo colgaron del cuello por un poste, en el puerto. Pero pasaba el tiempo y el Santo no mostraba signos de padecimiento. Por lo que sus verdugos decidieron degollarlo.

Ante este fin trágico del Santo, en Armenia se guardó por mucho tiempo la reliquia de la cuerda que lo colgaba sin que él muera. Por eso una cinta o cordón es utilizado desde antiguamente alrededor de la garganta en forma de reliquia pidiendo a San Blas que interceda ante Dios para que ningún mal o desgracia aparezca en la vida de quien con mucha fe lleva ese signo de su martirio.

Según la tradición popular, esta cinta o hilo tendrá efecto sólo si ha tenido contacto con la imagen del Santo y si mide lo mismo que la figura.

La «medida» permanecerá por el cuello del promesero o devoto durante nueve días

O en muchos casos hasta el año siguiente, cuando se deja la cinta o hilo en el oratorio o templo del Santo, para ser renovada por otro nuevo.

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