EDUCACIÓN INCLUSIVA “EN PAPELES”: EL CRUDO TESTIMONIO DE UN DOCENTE QUE ABRE EL DEBATE
“No estamos capacitados ni tenemos infraestructura. Así, la inclusión es solo discurso”, sostiene el Lic. Jorge Santander, quien cuestiona la aplicación real del modelo impulsado por el Ministerio de Educación y Ciencias.
La educación inclusiva vuelve a estar en el centro de la discusión. Esta vez, no desde un escritorio técnico ni desde un foro académico, sino desde el aula.
El Lic. Jorge Santander decidió expresar públicamente lo que, según afirma muchos docentes comentan en privado: que la educación inclusiva en Paraguay “no existe” en la práctica y que se ha convertido en una política sostenida más en documentos que en condiciones reales.
“¿Cómo atender a 30 alumnos y, entre ellos, tres con discapacidad, sin capacitación ni recursos?”, plantea. Su testimonio describe una realidad compleja: docentes que intentan adaptar contenidos, estudiantes que desean seguir el mismo ritmo que sus compañeros, y aulas que no cuentan con apoyo especializado, intérpretes de lengua de señas ni materiales en sistema braille.
Santander asegura que, aunque preparó temas diferenciados para un alumno con discapacidad, la estrategia no resolvía el problema de fondo. “Quiere hacer lo que está en la pizarra, lo mismo que los demás. Y eso genera una tensión permanente”, relata.
El docente cuestiona la falta de infraestructura adecuada y de formación específica. “No estamos capacitados para tratar con alumnos sordos, mudos o con discapacidad visual”, afirma, agregando que muchos maestros no recibieron preparación técnica para aplicar metodologías inclusivas.
Pero sus declaraciones también abren un frente polémico: sostiene que lo más conveniente sería que los estudiantes con discapacidad asistan a escuelas especiales, donde puedan recibir atención especializada.
Esa postura divide aguas.
Las dos miradas
Por un lado, están quienes defienden la educación inclusiva como un derecho innegociable, argumentando que separar es excluir y que el sistema debe adaptarse al estudiante, no al revés.
Por otro, voces como la de Santander sostienen que, sin recursos ni formación, la inclusión termina perjudicando tanto al alumno con discapacidad como al resto del grupo.
A esto se suma otra preocupación señalada por el docente: estudiantes de tercer ciclo que no saben leer ni escribir, lo que según él agrava aún más la crisis educativa.




Sabías que con tu celular puedes comprar de la manera más segura todo lo que necesitas y en un solo lugar, ingresando a 

